Foto GoogleEn los años setenta se empezaron a formar grupos de trabajo, de hombres, para fomentar la igualdad de género en los países nórdicos, posteriormente en Estados Unidos, y luego se ha ido extendiendo por muchos países de Europa y de América Latina.
El enemigo común era el machismo-sexismo, que hace a los hombres injustos, violentos y discriminadores. Y contra esa mentalidad hay que luchar .
No basta que haya leyes en las que explicitamente se recoja que no habrá discriminación por razón de sexo.
Debe haber una conciencia en los hombres, una educación en la familia y en los colegios, un esmerado seguimiento de las leyes en las empresas y en cualquier otra institución pública o privada.
La igualdad en todos esos ámbitos, favorecerá erradicar la violencia de género, esencialmente contra las mujeres, pues desde niños se percatarán que hombres y mujeres tienen las mismas responsabilidades y funciones, y no hay preponderancia de ninguno de ellos.
Los Grupos de hombres para la Igualdad se reúnen para profundizar en esos valores y para fomentarlos en todos los ámbitos.
Las mujeres también tienen que mentalizarse en esa igualdad, y dejar atrás costumbres, tradiciones y atavismos que las hacía desempeñar un trabajo diferente al de los hombres, desempeñando las funciones caseras y de cuidado de los hijos en exclusividad.
No basta que haya leyes en las que explicitamente se recoja que no habrá discriminación por razón de sexo.
Debe haber una conciencia en los hombres, una educación en la familia y en los colegios, un esmerado seguimiento de las leyes en las empresas y en cualquier otra institución pública o privada.
La igualdad en todos esos ámbitos, favorecerá erradicar la violencia de género, esencialmente contra las mujeres, pues desde niños se percatarán que hombres y mujeres tienen las mismas responsabilidades y funciones, y no hay preponderancia de ninguno de ellos.
Los Grupos de hombres para la Igualdad se reúnen para profundizar en esos valores y para fomentarlos en todos los ámbitos.
Las mujeres también tienen que mentalizarse en esa igualdad, y dejar atrás costumbres, tradiciones y atavismos que las hacía desempeñar un trabajo diferente al de los hombres, desempeñando las funciones caseras y de cuidado de los hijos en exclusividad.














