lunes, 23 de marzo de 2009

En Villarrica, Chile, ¿cuándo llega el otoño?

Lago Villarrica, con el humeante volcán del mismo nombre. (Ciudad de Villarrica, Chile.)

La zona de Villarrica, Pucón, Caburgua y Lican Ray estuvo muy concurrida por veraneantes nacionales y extranjeros aprovechando las cálidas aguas de los lagos Villarrica, Caburgua y Calafquén para bañarse o practicar los deportes náuticos.


Lago Caburgua.

Después del espléndido verano, en el que apenas llovió, cuando lo normal en otros años era que cayeran grandes aguaceros varias veces, durante algunos días consecutivos, llegó el otoño.
Juan Antonio en el lago Calafquén, el 14 de marzo de 2009.

Desde hace tiempo ya estamos preparados con la suficiente leña seca para las estufas de combustión lenta, ya que la calefación eléctrica o de gas son muchísimo más caras.

Ya están listos los guantes y calcetines de lana, los gorros, las bufandas, la ropa interior de puro invierno, los anoraks o parkas, las camisas de franela y todo lo preciso para combatir el frío.

Sabemos que desde mediados de marzo ya empiezan a refrescar los días, pero este año ha sido una excepción. Hoy hizo un sol espléndido y la predicción meteorológica es que seguirá el tiempo soleado durante toda la semana.

Tomamos estos días como un regalo para admirar el paisaje con esta luminosidad que alegra la vista y el alma. Nosotros estamos contentos, como lo están los pájaros que nos deleitan con sus melodías cada mañana y cada atardecer, las abejas que todavía rondan, de flor en flor, libando el polen de las bellas flores que aún permanecen adornando el jardín, también Drako, mi pastor alemán, que corretea por los prados, o pasea conmigo cimentando las lecciones de su adiestrador.

Los últimos turistas disfrutan de sus paseos en barco por las azules aguas de los lagos o las salidas nocturnas a comer en algún restaurant, o a bailar en alguna dicoteca o tomar algo en un pub, mientras se charla con los amigos.
En los últimos tiempos he percibido un cambio en el clima de la zona. En los primeros años de mi estancia aquí, llovía intensamente y hacía un frío atroz, pero últimamente ha cambiado.

Yo compré leña para la calefacción en mayo, para terminar el invierno y parte de la primavera, pero aún me queda un resto para empezar el mes de abril, o sea, que me ha durado diez meses. ¡Verdaderamente soprendente!

Definitivamente, el clima de esta zona ha cambiado mucho.
Lago Calafquén. Licán Ray.

He notado la disminución del nivel freático en La Araucanía. La preocupación por la reducción de las lluvias y del caudal acumulado es general en nuestro Planeta, tanto que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 22 de marzo como el Día Munidal del Agua.

Debemos ser conscientes de la escasez de este líquido elemento. Por lo tanto, debemos ser cuidadosos con su consumo y tratar de mentalizar a los otros para que lo sean tambien.

Fotos Juan Antonio

martes, 17 de marzo de 2009

Camino de Santiago: La dura ruta del peregrino

La preparación del Camino de Santiago fue muy concienzuda. Nos habíamos informado de la importancia de llevar una mochila no muy pesada, pues a la larga podría repercutir en lesiones o heridas en los pies.

De suma importancia era también calzar unas buenas botas, bien ajustadas con calcetines gruesos.

Nosotros iniciamos el Camino en Ponferrada, provincia de León. Allí pernoctamos en un albergue para peregrinos.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano y, después de varias horas de camino, llegamos a Villafranca del Bierzo. Tras hacer una larga etapa tuvimos que caminar bastante para llegar al albergue. Allí nos adjudicaron una tienda de campaña para 4, pero luego acomodaron a dos más, puesto que no había más tiendas libres. Eran dos chicas españolas muy simpáticas.
Yo, delante de la tienda. (Lamentablemente no pude agrandar la foto.)

De mi grupo de Canarias éramos dos en aquella tienda, más un francés y tres españoles, dos chicas y un chico.

De madrugada alguien de otra tienda fue al baño y encontró allí a las dos chicas, desveladas, al preguntarles qué hacían en aquel sitio, respondieron:

-Hay dos señores que roncan mucho y no nos dejan dormir.-Pobrecitas, uno de ellos era yo.

La experiencia me enseñó que siempre había que llevar tapones para evitar problemas como éstos.

A los pocos días ya la mochila me pesaba mucho. Algo tenía que eliminar para evitar tanto peso. Después de analizar todo lo que llevaba, no pude quitar nada.

Una compañera sí que pudo. Regaló su mochila grande y se compró una pequeña. La mayor parte de sus cosas las envió por correo a su casa o las regaló.

Dos amigas, una española y una italiana, sólo llevaban la ropa puesta, un pareo y una toalla. Se veía que iban ligeras de equipaje.

Tal vez suceda lo mismo con nuestras pesadas responsabilidades o cargas innecesarias. Algunos las pueden dejar atrás con facilidad, pero otros las cargan durante toda la vida.

Así se fueron sucediendo las etapas, en un ambiente increíble de camaradería y misticismo, captando las energías de los cientos de miles de peregrinos que las fueron dejando a través de los siglos.

Después de Villafranca seguimos, en distintas etapas, a O Cebreiro, Triacastela, Portomarín y Palas de Rey.


Al llegar a este pueblo yo tenía unos dolores insoportables en los dedos de los pies. Acudí a Enfermería y me diagnosticaron que tenía ampollas debajo de las uñas. Durante esa tarde utilicé chanclas para descansar. Tenía el firme propósito de calzarme de nuevo mis botas y seguir adelante. Nos faltaban aún más de 50 km en dos etapas.


Por la mañana muy temprano nos levantamos e iniciamos el camino, siguiendo siempre la flecha amarilla en dirección a Santiago. Al poco tiempo me era imposible dar un paso más. Yo no quería abandonar la empresa de postrarme ante el sepulcro del Apóstol.

Al fin me decidí a caminar con las chanclas. Y así llegué hasta Arzúa, junto a dos compañeras, una de las cuales se encontraba enferma, por lo que desde la recepción del hotel llamaron a un médico para que la tratara. El grupo se había dividido en tres, debido a complicaciones físicas o que algunos iban demasiado de prisa. Quedamos en vernos en el albergue posterior, a la entrada de Santiago de Compostela.

A la mañana siguiente partimos hacia O Gozo (El Gozo) que se encuentra a unos 5 km de la catedral. Llegamos allí después de unos 25 km de duro camino, pues las chanclas me impedían avanzar con facilidad.


Descansamos toda la tarde, guardando la ilusión de bajar hasta Santiago de Compostela al día siguiente por la mañana.

El espíritu indomable de los peregrinos, que no se dejan vencer por el pesimismo, por el cansancio, por la enfermedad o por cualquier otra adversidad, es un ejemplo a seguir en nuestra vida.

El peregrino tiene una especie de adrenalina que le impulsa a seguir: es la motivación de llegar a Santiago de Compostela, a postrarse ante la tumba del apóstol; al mismo tiempo, disfrutar en el Camino, el recogimiento y espiritualidad diarios y gozar del paisaje y de la compañía de los otros peregrinos.

Fotos: Juan Antonio

lunes, 9 de marzo de 2009

Cuento zen



Miedo a morir, miedo a vivir

Viajaba un piloto sobre el desierto cuando su aeronave sufre un desperfecto y cae inevitablemente en las olas de arena. Aunque logró salir ileso, al descender del avión se da cuenta que su cuerpo comienza a hundirse en arenas movedizas.

– ¡Pero qué mala fortuna!- pensó el hombre, -¡cómo es posible que haya sobrevivido al choque para caer en este maldito embrollo!

A medida que su cuerpo desaparecía en la arena, una serpiente le observaba con detención.

–!Por favor, sácame de aquí y juro que te lo compensaré!- dijo el piloto.

La serpiente pensó: Pobre, ahora que está a punto de perder la vida cree que puede hablar con serpientes.

En un acto de gran compasión la serpiente ocupó su cuerpo para sacar al piloto de su trampa mortal.

–Gracias! ¿Qué puedo hacer para compensarte?

- La serpiente lo miraba y pensaba: Pobre, ahora que recuperó su vida no sabe qué hacer con ella.
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Foto tomada de la red
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