.En la tranquila tarde el sol nos sonríe y nos llena de toda su energía formando un bello cuadro con los árboles del bosque y con el alegre canto de los pájaros.
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Los rayos del sol juguetean con las copas de los árboles, llenando todas las ramas de vivos colores, de contraste con las sombras del atardecer.
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Los árboles, plantas y flores se quedan extasiados ante tan prodigiosa visita que les deja unos efectos embelesadores.
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Yo toma conciencia de mi cuerpo, me encuentro relajado, en calma, dejo tranquilos mis pensamientos que van de un sitio a otro, de momentos de la vida cotidiana, de los futuros proyectos, de sucesos y encuentros de antaño. Poco a poco se va tranquilizando, va encontrando el punto donde entra la Luz a mi espíritu, mi conciencia individual entra en consonancia con la Luz Universal y camino mentalmente hacia la Nada.
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Visualizo cómo la luz, lentamente, va invadiendo todo mi cuerpo. Me encuentro lleno de la gratificante luz. Observo cómo esa va iluminando todo el contorno, a mis familiares y amigos, a los conocidos y a todos los seres del universo.
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Esa luz nos va transformando a todos en seres especiales, en seres de Luz y Amor. Una ola de paz y amor se va extendiendo por todo el Universo. Vemos a los planetas, al Sol, a la Luna, a las estrellas y a las galaxias, hasta los confines del Universo, llenos de luz.
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Todos tenemos conciencia de que somos Uno, de que todos estamos interrelacionados. Tenemos buenos sentimientos y se lo expresamos a los que nos rodean.
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Poco a poco vuelvo a mi realidad, intentando que ese viaje lleno de Luz y de Amor continúe en cada uno de los actos cotidianos de mi vida.
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Foto Juan Antonio









