El terrible terremoto que arrasó una parte importante de Japón, con su correspondiente tsunami, el pasado 12 de marzo, nos ha consternado a todos. Nos hemos quedado aterrorizados, condolidos, afectados y compadecidos profundamente por la desgracia de un país hermano que ha sufrido otras catástrofes naturales en el transcurso de la historia, pero ninguna tan fuerte como ésta, desde que hay registros en el último tercio del S. XIX.
Elevamos nuestras oraciones al Creador para que acoja en su seno a los miles de fallecidos, y que los desaparecidos que aún permanecen con vida, puedan ser rescatados pronto. También para que a los miles de desplazados por la catástrofe, les llegue la ayuda necesaria para supervivir y, más tarde, para rehacer sus vidas.
La comunidad internacional se ha movilizado para ayudarles en estos momentos tan extraordinariamente dolorosos. Individualmente cada uno también presta su ayuda, de acuerdo a sus posibilidades.
Al mismo tiempo, pido para que las centrales nucleares no ocasionen más dolor al pueblo japonés, ni a los países vecinos. Y que puedan ser controladas las fugas desde las mismas y protegida toda la gente y la Naturaleza.
Asimismo, dirijo mi mente hacia el Universo y concentro su energia, y a través de mí, que soy mero conector, la envío a este país asiático para aliviar tanta tragedia y dolor.
Fotos tomadas de Google.

















