martes 17 de noviembre de 2009

Ricos, pobres, más pobres y paupérrimos



Cuentan de un sabio que un día

tan pobre y mísero estaba,

que sólo se sustentaba

de unas hierbas que cogía.

¿Habrá otro, entre sí decía,

más pobre y triste que yo?;

y cuando el rostro volvió

halló la respuesta,

viendo que otro sabio

iba cogiendo

las hierbas que él arrojó.

.


Quejoso de mi fortuna

yo en este mundo vivía,

y cuando entre mí decía:

¿Habrá otra persona alguna

de suerte más importuna?

Piadoso me has respondido.

Pues, volviendo a mi sentido,

hallo que las penas mías,

para hacerlas tú alegrías,

las hubieras recogido.

.

Fragmento de La vida es sueño

De Pedro Calderón de la Barca.

.

Cuánto nos quejamos de nuestras cuitas, pensando que somos los más desgraciados.

.

Decía el escritor Pérez Reverte, cuando trabajaba de corresponsal de guerra, al volver del frente: "Cuando veo las preocupaciones y disgustos con cosas tan nimias como echar en falta un botón a la hora de salir a una fiesta, me viene a la cabeza el horror de la guerra: niños heridos, mujeres desgarradas por haber perdido a sus seres queridos y ancianos desprotegidos."

.

¿Qué podemos hacer por los marginados, por los pobres, por los desprotegidos?

.

¿Cuanta gente no tiene agua, ni luz, ni los alimentos básicos en el mundo?

.

Todos podemos aportar nuestro granito de arena para llevar un poco de esperanza a todos ellos.

.

Foto tomada de la red.

.

martes 3 de noviembre de 2009

Ladrón de dicha (Cuento zen)


Cuenta una antigua leyenda que un anciano sabio vivía en las afueras de una pequeña ciudad de provincia. El hombre era muy conocido no sólo por su sabiduría, sino también por su buena suerte.

En la misma ciudad vivía también un joven que, aunque fundamentalmente honesto, estaba constantemente en pos de la suerte, la fama y la riqueza. Sin embargo, pese a todos sus esfuerzos, la "diosa vendada" no quería sonreírle. El joven ya no sabía qué más hacer y estaba al borde de la depresión, cuando se le ocurrió ir a ver al sabio para pedirle cuál era el secreto de su éxito. En efecto, todo lo que precisaba, el sabio lo tenía. Y todo lo que emprendía le salía redondo. No le faltaba hogar, ni comida, ni ropa. La gente le amaba, respetaba y veneraba. No carecía de riqueza espiritual, pero tampoco de medios materiales.

Aquel día el joven se levantó muy pronto para evitar las colas interminables de personas que iban a pedirle consejo al anciano. Se vistió con sus mejores vestidos, se arregló y llegó a la morada del sabio. Llamó al portal. El sabio le abrió y, amablemente, le recibió en su casa. Una vez terminadas las presentaciones formales, el joven fue directamente al grano y dijo:

- La razón de mi visita es sencilla: querría saber tu secreto para vivir tan holgadamente. Verás, he notado que no te falta nada, mientras a mí me falta todo, y esto es a pesar de mis esfuerzos y buena voluntad. También he notado que mucha gente posee bienes materiales, pero son infelices. En cambio a ti no te falta tampoco la felicidad. Dime, ¿cuál es tu secreto?

El sabio le miró interesado y sonrió diciéndole:

- Mi respuesta también es sencilla: el secreto de mi buena suerte es que yo robo...

- ¡ Lo sabía ! -exclamó el joven- habría tenido que deducirlo yo mismo. ¡ Ese era el secreto !

- ¡ Espera ! Todavía no he acabado -dijo el anciano- pero el joven ya había salido corriendo exultante. El santo intentó darle alcance pero no pudo, por lo que regresó imperturbable y calmadamente a su casa.

Tras la visita al sabio, la vida del joven cambió radicalmente: empezó a robar aquí y allá, a revender las cosas sustraídas a los demás y a enriquecerse. Cometía toda clase de hurtos: robaba animales, cosas, dinero e incluso entraba a robar a casas. La fortuna parecía haber empezado a sonreírle, pero al cabo de un tiempo fue capturado por las autoridades. Fue procesado por numerosos delitos y condenado a cinco años de dura cárcel. Durante su estancia en la prisión tuvo tiempo de meditar y llegar a una conclusión. Según sus deducciones, el anciano se había befado de él, y más idiota había sido él mismo por seguir tan necio consejo. Se prometió que una vez salido de ahí, volvería a ver al anciano para darle su merecido.

Los años pasaron y el joven fue puesto en libertad tras pagar su deuda con la sociedad. Nada más recobrar su libertad, ni siquiera pasó por su casa, sino que se fue directamente a la residencia del sabio. Tras llamar impacientemente a la puerta, el sabio abrió.

- Ah, eres tú -le dijo-.

- Sí, soy yo y he venido para decirte lo inútil que eres, viejo tonto. ¿Sabías que gracias a tu consejo me he pasado los últimos cinco años de mi vida en la cárcel? Si todos los consejos que das son así, menudos imbéciles que tenemos que ser los que te escuchamos.

El anciano le prestaba atención con paciencia, y cuando la rabia del joven remitió, así le contestó:

- Comprendo tu rabia. Pero el artífice de tu desdicha eres tú y solamente tú, sobre todo por tu incapacidad de escuchar. Cuando viniste aquí hace cinco años, te dije la verdad, te dije mi método para asegurarme la dicha, solo que tú no quisiste oír más y entendiste lo que quisiste. Cuando te dije que yo robo, era verdad, solo que no robo a los humanos. Robo aire, luz, agua y energía. Robo "chi". Verás, robo al Tao porque el Tao es vacío y utilizándolo nunca rebosa, se vacía sin agotarse y su función no se agota nunca.
.
Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

jueves 22 de octubre de 2009

Las huellas conforman nuesto camino


Las huellas son la esperanza
las huellas labran nuestro futuro
un futuro lleno de ilusión
y de optimismo.
.
Nunca las abandones
sé perseverante
disfruta del camino
en ello está la felicidad.
.
Caminemos con fe
estamos preparados
para la vida que merecemos
el amor nos acompaña… sin fin.
.
Foto tomada de la Red

miércoles 14 de octubre de 2009

Cuento Zen: La Luz y la Oscuridad


La oscuridad pensó que la luz le estaba robando mayor terreno cada día y entonces decidió ponerle un pleito.

Así lo hizo y llegó el día fijado para el juicio. La luz llegó a la sala antes de que llegara la oscuridad.

Allí estaba el juez y los respectivos abogados.

Esperaron y esperaron. La oscuridad estaba fuera de la sala, pero no se atrevió a entrar. Simplemente, no podía. Así que, pasado el tiempo, el juez falló a favor de la luz.

La luz es la Consciencia y Sabiduría; la oscuridad es inconsciencia y error.
Si desarrollas la consciencia, ¿cómo puede compartir el mismo espacio la inconsciencia? No puede, como no pudo la oscuridad entrar donde estaba la luz.
.
El Maestro dice: "La Luz es consciencia y sabiduría, en tanto que la oscuridad es ofuscación y estrechez de miras. Si te estableces en la sabiduría, ¿hay lugar para la ofuscación?

.

martes 6 de octubre de 2009

Y voló la paloma. (Mi mamá)



Mágico vuelo
.
mi frondoso almendro en flor
.
renaces en mí.
.
.
Mi madre, Purita Hernández, en el día de hoy, voló hacia el Paraíso.
.
Fue un ejemplo para todos. Su trabajo, su fortaleza y su amor fueron un pilar en nuestras vidas.
.
Quedará para siempre su recuerdo y su enseñanza.
.
Descanse en Paz.
.
Publicado por Juan en miércoles, julio 15, 2009

Foto de Purita, mi madre, en el año 2007. Tenía 91 años.
Mi madre ya está viejecita. Ya es un ángel que tiene poca energía para volar.Hace muy poco estuve en mi tierra, Canarias, y pude compartir un mes intensamente con ella.Ya se encuentra con pocas fuerzas, con dificultades para respirar. Hasta hace unos pocos meses todavía podía caminar para ir al baño o a la sala para sentarse en su silla, pero fue ingresada en el hospital por problemas respiratorios y allí le atacó una neumonía que la dejó casi sin fuerzas para continuar.
Por la noche pierde la paciencia porque no puede dormir:
-Juan Antonioooo- me llama a grito pelado- Ayudaaaaa.
-Mamá, son las tres de la madrugada, los vecinos duermen y yo quiero hacerlo también- le comento.
-Ah, ¡todavía es de madrugada! No lo sabía.-
-A dormir, que aún falta para que amanezca.
Pasado un rato, llama de nuevo:
-Juan Antonioooo…Juan Antonioooo…Ayúdame a respirar.
Ella llama y llama, a pesar de que se le había colocado la mascarilla con los aerosoles y se le mantenía permanentemente con oxígeno en las fosas nasales.
Finalmente cae rendida y duerme un buen rato. Mientras tanto, yo medito en la evolución que experimentamos a lo largo de la vida. Recuerdo muy bien a mi mamá que había sido una mujer luchadora durante toda su existencia. Antes que nada cuidó de sus padres hasta que fallecieron. Luego dejó su vida para sacar a sus cinco hijos hacia adelante y proporcionarles cuidado, cariño y estudios. Atendió la tienda, primero de aceite y vinagre, y luego un bazar que fue muy conocido en La Aldea de San Nicolás por ser la primera tienda en vender juguetes, que eran la delicia de los niños del pueblo.
Siempre fue un referente en la familia. Una persona fuerte que junto a mi padre, Antoñito, llevaron el barco hacia buen puerto. Ya ancianos, rodeados del cariño de sus hijos, nietos y biznietos han ido envejeciendo con una espléndida lucidez. Mi padre partió hacia su nuevo destino hace cinco años. Mi madre siguió aglutinando a toda la familia, interesándose por cada uno de sus miembros, proporcionando compañía y mucho amor.
En estos momentos su vida languidece y cuando está en cama parece una niñita llamando a su mamá, pero ella aclara que ahora su madre es mi hermana que la cuida. No obstante su estado delicado, por la mañana, sentada en su silla, me saluda mirándome con dulzura:
-Buenos días, cariño, ¿cómo se amanece?
Esa es la vida, nacemos niños y en la vejez volvemos a la niñez.



sábado 3 de octubre de 2009

Allanemos el camino de nuestra vida

Siempre se ha dicho que la felicidad depende de nosotros, pero nos disgustamos si alguien nos critica, nos perturba escuchar una mala noticia, o nos alteramos si algo no sale de acuerdo a nuestras previsiones.

¿Cómo vamos a vivir felices si estamos pendientes de los demás o de alguna incidencia exterior?

Muchas veces somos negativos en nuestras palabras: “Esto me va a salir mal”; o con nuestra profesión u oficio: “Cada vez hay más paro, por lo tanto, mi puesto de trabajo es posible que lo pierda”; o con las expectativas económicas del país: “Cada vez vemos cómo cierran más empresas”, o decimos: “Todos los meses aumenta el número de parados”.

Todo lo vemos negro, con unas perspectivas desoladoras.

Tanto pesimismo hace que atraigamos las cosas negativas, si nos vienen facturas para pagar, al estar quejándonos, atraeremos más facturas; si no localizamos aparcamiento, hacemos que no lo hallemos; si nos lamentamos de lo mal que estamos físicamente, con nuestra pesadumbre, cada vez nos encontraremos peor.

Sin embargo hay gente, que por poco que posean, siempre dan gracias por lo que tienen, por su salud, por su dinero y por sus relaciones interpersonales.

Estos se mentalizan que están bien económicamente, aunque tengan apenas para pagar sus cuentas, que tienen salud, aunque tengan dolores, que en el trabajo están contentos, a pesar de padecer dificultades allí.

Ellos se mentalizan que les llega la riqueza, tienen fe absoluta que así va a suceder. Lo creen sin ningún atisbo de duda, siempre con la misma idea, sin cambiar un ápice.

Sólo con la apreciación de que todo va bien, estamos atrayendo todo lo positivo a nuestras vidas, es la ley de atracción que hace que todas las fuerzas del universo se confabulen para traernos los beneficios que pedimos, o que tenemos en mente, y que poseemos una inmensa fe en conseguirlos.

Hace poco llegó a mis manos el libro El Secreto, de Rhodas Byrne, y me hizo comprender que muchas de las estrategias que he practicado estaban apoyadas por esa ley. Yo he conseguido culminar algunos proyectos, que me parecían imposibles, casi de forma milagrosa, utilizando sus teorías, aun sin haber leído ese libro.

Según la teoría de la autora de ese libro, no hay nada que no se pueda conseguir si nosotros utilizamos su enseñanza.

Después de leerlo he ido recomendándolo a todos los amigos y conocidos con los que me he ido encontrando. Me he llevado la sorpresa de que muchos de ellos ya lo conocían. También he visto cómo un desconocido lo leía en el tren o cómo un señor a quien visité en su oficina, lo tenía sobre su mesa de despacho.

Muchos de los genios y personas triunfadoras lo han tenido como método para conseguir el éxito o la felicidad como Platón, Shakespeare, Einstein, Lincoln y Beethoven.

Si a ellos les fue muy útil, pues emplearon las enseñanzas que se recogen en El Secreto, cómo no nos van a ser útil a nosotros.

.
De ti depende que des a tu vida un giro positivo, de esperanza, de fe, de felicidad, de salud, de bienestar y de prosperidad. O te hundas en la desesperación, en el malestar continuo, en la queja sistemática y en infravalorarte hasta matar tu alma de pena.

.
Foto Juan Antonio
Nubes sobre La Poza, Pucón.
Octubre 2009

domingo 27 de septiembre de 2009




Dios es justo.

.

Dios es poderoso.

.

Dios es creador.

.

Dios es bueno.

.

Dios es misericordioso.

.

Dios es grande.

.

Dios es todo.
.
.
Yo soy Dios.
.

Tú eres Dios.


.


¿Lo crees?


.
Foto tomada de la red.