domingo, 17 de agosto de 2008

El viaje



Caigo en un sopor interminable
me siento sin fuerzas
mi cuerpo permanece rígido
el flujo sanguíneo hace rato que paró
y las pupilas pierden todo su brillo.

Me siento como volando en una nube
veo mi cuerpo allá abajo entre velas
gente que habla y alguna solloza
sigo volando hasta el infinito
hasta que de repente entro en un túnel
en caída libre que nunca tiene fin
todo es humo azul celeste.

De repente me paro y miro
todo a mi alrededor es paz
todos caminan muy despacio
y les rodea un aire brillante
cada uno con un color diferente
reina una alegría absoluta
del fondo sale una luz amarilla
que ciega la vista del que mira hacia allá.

Me encuentro en un ambiente lleno de paz
de tranquilidad y de amor absolutos
me encuentro muy feliz de estar allí
me siento afortunado de compartir esa dicha.

De repente escucho una voz amorosa
que me indica que debo regresar
que aún no es mi momento
que tengo algo importante que hacer
y que aunque sea un insignificante grano de arena
en un inmenso desierto
ese grano junto con otros muchos
formaremos una gran montaña.

Me encuentro de nuevo en el túnel
pero ahora es color verde claro
vuelo en sentido contrario
hasta que me encuentro volando en el espacio.

A lo lejos observo la Tierra
imagen impresionante con sus continentes y mares
y paso al lado de la Luna con sus pequeños cráteres.

Por fin me encuentro en el lecho
mis familiares y amigos me sonríen
felices de mi despertar a la vida.

6 comentarios:

Haideé Iglesias dijo...

¿Has estado ahí? No todo el mundo llega ahí aunque lo lleven, no todos lo viven igual... Un cariñoso saludo.

Juan dijo...

Quizás en sueños haya estado allí. Y eso fue lo que recordé.

¿O tal vez es pura imaginación?

Saludos afectuosos

Marysol dijo...

Un viaje astral..Pocas personas lo consiguen. Y si fue un sueño, que bueno que lo tuviste. Gracias por compartirlo.
Un abrazo, como siempre.

Juan dijo...

Marysol, a veces los sueños se convierten en realidad, ya sea en un viaje astral, ya por telepatía o
por simple intuición.

Lo cierto es que hay un enigma, puesto que nadie ha vuelto una vez pasado el umbral de la muerte.

Todo son conjeturas a no ser que se haga ese recorrido en sueños.

Lidia M. Domes dijo...

¡Qué suerte que volviste!
Me hubiera apenado no conocerte...

(destellos egoístas inundan mi alma todavía, a veces...)

Un abrazo!!!

Lidia

Juan dijo...

Lidia:

Yo también estoy feliz de haberte conocido, creo que tu luz nos está impregnando a todos.

Es muy cierto, amiga, los destellos humanos son difíciles de que no aparezcan, por eso mismo, por la debilidad de la materia.

Un abrazo.

Juan Antonio