viernes, 22 de agosto de 2008

Humildad


La humildad es la disposición fundamental para el crecimiento espiritual.

Los verdaderos místicos no buscan reconocimientos, ni desean impresionar a los demás.

San Juan de la Cruz era consciente de los engaños bajo la careta del bien, se quiere hacer más, mejor y a más gente. En realidad, a los místicos les interesa poco hacer grandes obras, ni muchas tampoco. Lo que pretenden es la pureza de conciencia, el que su motor sea el amor y llegar hasta el Dios que está en su interior, unirse con Él y ambos ser Uno.

Los místicos han dado pruebas fehacientes de su humildad:

Jesús, el Maestro, lavó los pies de sus discípulos como acto de humildad y los monjes zen piden limosna humildemente, intentan que esta virtud esté bien cimentada en su conciencia y en su alma.
Entre más evolucionado se es más humilde, pues sin esa virtud no se puede avanzar, el orgullo nos frena en nuestro camino espiritual.

Es muy difícil llegar a la plenitud de la humildad, como cita San Agustín de Hipona:

"La humildad es algo muy extraño. En el momento mismo en el que creemos tenerla ya la hemos perdido".

¡Cuánto cuesta ser humilde!



8 comentarios:

Marysol dijo...

¡Qué dificil es ser humilde realmente! Ser humilde es el conocimiento de lo que somos, y ¿cuántos realmente sabemos en qué nivel evolutivo estamos? Hay que trascender al propio ego para transformarnos en seres universales. Sólo los grandes maestros lo han coseguido. Por eso, hay que callar más, hablar menos y aprender todo lo que podamos, tal vez así, paso a paso, logremos ser cada vez un poco más humildes.
Cariños para ti

Juan dijo...

Marysol:

Es tan difícil llegar a la humildad que siempre tenemos que hacer esuerzos para intentar ser más humildes.

Entre más evolucionado, más humilde; de ahí que tenga tan poca humildad, pero nunca es tarde para darse cuenta que si queremos avanzar, debemos trabajar en pos de esa virtud, dejarnos de mirar todo lo que hacemos y lo bien que ha quedado y mirar más hacia nuestro interior y practicar más el amor a todos los que nos rodean.

Un abrazo.

Juan Antonio

Lidia M. Domes dijo...

Tuve mi profesora de Yoga que dio en las primeras clases: es mucho querer seguir los preceptos (Yama y Niyama) no es para occidentales...

Y yo pensé: no podré llegar a la perfección, pero sí hacer pequeños cambios, lo que pueda cada día...

Y allí empezó mi camino...

y con la Humildad, lo siento igual: NO PODEMOS SER humildes, PERO SÍ intentar ser un poco más humildes cada día!!!

Te dejo un fuerte abrazo!!!

Lidia

Juan dijo...

Lidia

Si avanzamos poco a poco, ya es muy importante.

Según la experiencia de algunos, un pequeño avance, unos segundos de iluminación, es tan ilusionante, beneficioso y extraordinario que se han creído que ya seguirían con esa luz permanentemente, pero tuvieron que reconocer con humildad que el camino no era tan fácil, que había que perseverar con fe en la contemplación. Esos segundos de luz podrían llegar con más frecuencia y con más intensidad en un futuro.

Un afectuoso abrazo

La Morada dijo...

Uy la humilda! Tan lindo encontrarla y tan lindo poseerla.
Debería de ser más importante que el dinero misma. Debería ser capaz de contagiarse también!

Saludos Juan!

Juan dijo...

La morada

Sólo es cuestión de trabajarla. es difícil, pero se irá consiguiendo poco a poco.

Sólo es necesario el firme propósito de conseguirla.

Un abrazo.

María Angélica dijo...

La humildad nace del corazón.
La humildad la tenemos que rescatar de nuestro interior y que aflore como un amanecer cálido y sereno.
Cariños.

Juan dijo...

María Angelica

A la mente es difícil encasillar
y menos de dominar, pero hagamos un esfuerzo, pues la humildad es una virtud que nos hace merecedores del respeto de nosotros mismos y de los demás.

Un abrazo.

Juan Antonio