jueves, 18 de septiembre de 2008

El peso que nos impide avanzar


La chica
Dos monjes estaban peregrinando de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.
Un día, tras un fuerte aguacero, llegaron a un punto de su camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia. Los dos monjes se estaban preparando para vadear, cuando se oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto. Al indagar comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente. Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada, no podía vadear el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos. Si no llegaba a tiempo, las familias, incluso su prometido, se enfadarían mucho con ella.

El monje no titubeó en ofrecerle su ayuda y, bajo la mirada atónita del otro religioso, la cogió en brazos y la llevó al otro lado de la orilla. La dejó ahí, la saludó deseándole suerte y cada uno siguió su camino.

Al cabo de un rato el otro monje comenzó a criticar a su compañero por esa actitud, especialmente por el hecho de haber tocado a una mujer, infringiendo así uno de sus votos. Pese a que el monje acusado no se enredaba en discusiones y ni siquiera intentaba defenderse de las críticas, éstas prosiguieron hasta que los dos llegaron al monasterio. Nada más ser llevados ante el Abad, el segundo monje se apresuró a relatar al superior lo que había pasado en el río y así acusar vehementemente a su compañero de viaje.

Tras haber escuchado los hechos, el Abad sentenció: "Él ha dejado a la chica en la otra orilla, ¿tú, aún la llevas contigo?".

Cuento zen


¿Cuántos pensamientos, ideas y prejuicios llevamos con nosotros que nos perturban y no nos permiten avanzar?

19 comentarios:

Marysol dijo...

Es tan difícil librarse de los atavismos, de los prejuicios, ellos nos van aprisionando, y quitándonos la libertad, de tal modo que nos volvemos sus esclavos.
Estupenda reflexión, Juan Antonio, gracias por compartirla.
Un beso

KLAU dijo...

Y AUTOBOICOTS ??????
TOTALMENTE JUAN, TENES TODA LA RAZON.
DEPENDE COMO UNO ESTE PARADO, EN QUE LUGAR DE LA SANIDAD.

LAS COSAS QUE LE HAYAN PASADO, CURAN MAS RAPIDO LAS HERIDAS Y LO QUE PERTURBA (SUPONGO) DESAPARECE, NO CON FACILIDAD PERO BUENO, EN ALGUN MOMENTO OJALA AVANCE !!!!!!

GRACIAS POR TUS ETERNAS Y DIARIAS PALABRAS
BESOS
MILES
KLAU ♥

Nati dijo...
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Nati dijo...
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Juan dijo...

Marysol

Es muy difícil quitarnos todo el peso, y toda la carga negativa que sobrecarga nuestra alma, pero siempre hay que intentar hacerlo. Sólo con la actitud abierta de quererlo, ya habremos avanzado bastante, pues somos conscientes de su existencia.

Un abrazo afectuoso.

Un abrazo

Juan dijo...

Klau

Todas las heridas, los agravios y los percances que hayamos tenido durante toda la vida van dejando cicatrices, sólo cuando somos conscientess de su existencia, empezarán a ser inocuos.

Un afectuoso abrazo.

leonardo dijo...

Me gusto mucho el cuentito Juan Antonio... cuantas veces se lleva mas allá de lo conveniente (a veces conviene meditarlas) cargas innecesarias.
Un saludo

María dijo...

Juan:

Tengo que decirte que te felicito por el maravilloso cuento que has publicado en este post porque ayuda mucho a reflexionar y en él nos está transmitiendo un gran mensaje, para lo cual, yo te doy las gracias por compartirlo.

En realidad las personas tenemos la costumbre de criticar y acusar a los demás sin motivo alguno, y es algo que deberíamos de desterrar para siempre, porque en el ejemplo que nos has narrado, mientras uno ayudaba a la chica, el otro lo que hacía era acusar y criticar la postura del primero, que es en realidad quién ayudó, y que en cambio, el segundo lo único que supo hacer es criticar y acusar.

Me ha encantado este post, muchas gracias.

Un beso y feliz tarde.

María dijo...

Juan:

Muchas gracias por el comentario que me acabas de dejar en mi blog, la verdad es que me ha encantado, porque me parece de gran ayuda y optimismo, te lo agradezco muchísimo.

Un beso, y feliz tarde.

Juan dijo...

Leonardo

Muchas veces llevamos algún peso. que no tendríamos porqué soportar.

Lo importante es ser consciente de que existe y tratar de aminorar su efecto, o mejor, quitarlo totalmente.

Un abrazo.

Juan dijo...

María

Lamentablemente hay más gente pesimista, que vive amargada, y que en vez de valorar lo que alguien hace, se dedica a criticar duramente, de forma ácida, como el monje que no ayudó a la chica.

Con lo hermoso que es valorar a los que nos rodean, de esta forma, ellos actuarían con más gusto y lo harían cada vez mejor.

Pero qué le vamos a hacer. Esperemos que el mundo sea un poco más humano y que se valore cada detalle, por mínimo que fuere.

Un abrazo.

María Angélica dijo...

Una reflexión real, que te permite pensar en lo que nos perturba y si llevamos prejuicios tontos que nos nuble el sentido de la vida felíz.
No permitamos que cosas así sea un obstáculo... permitámosnos tender una mano cálida y solidaria sin cuestionamientos y sin prejuicios.
Un abrazo.

CONRA dijo...

Hola Juan:
Me ha gustado mucho lo que has puesto de los dos monjes en tú blog, nos lleva a recapacitar…. ¿de que autor es? me recuerda los escritos de Anthony Mello, con esa inmensa sabiduría que le caracteriza. Permíteme que te envíe un fragmento de unos de sus escritos que habla del minuto de sabiduría: “Abrir los ojos puede llevar toda una vida. El ver es cuestión de un instante”.
Gracias por invitarnos a la reflexión…..
Un fuerte abrazo.

Juan dijo...

María Angélica

Todo depende de nosotros, de que tomemos la decisión, de "limpiarnos" de prejuicios y cargas innnecesarias.
Pero ante todo, debemos ser conscientes de que existen.

Un abrazo.

Juan dijo...

Conra

Este es un cuento zen tomado de Google, lamentablemente no figura su autor.

Estos cuentos nos permiten reflexionar sobre temas importantes.

Que pases un feliz domingo.

Un abrazo.

La Morada dijo...

Excelente moraleja la de este relato!! A echar para el saco y nada más!

Saludos Juan!

Juan dijo...

Moradita

Si damos amor sin condiciones, es el verdadero amor. Lo mismo es ayudar al prójimo.

Un abrazo.

fire dijo...

que linda historia..y cuanta verda encierra...¡¡

gracias por darla a conocer en tu espacio..
:-)

Juan dijo...

Fire

Este es un cuento que nos hace reflexionar sobre temas muy importantes.Los prejuicios matan cualquier convivencia.

Un abrazo