domingo, 17 de mayo de 2009

La taza de té (Cuento zen)



Es conocida la historia de Nan-in, un Maestro japonés que vivió en la era Meiji, y lo que le sucedió con un profesor universitario que fue a visitarlo intrigado por la afluencia de jóvenes que acudían al jardín del Maestro.
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Nan-in era admirado por su sabiduría, por su prudencia y por la sencillez de su vida, a pesar de haber sido en su juventud un personaje que había brillado en la Corte. Aceptaba en silencio que algunos se sentaran con él al caer la tarde, pero no debían importunarlo después de la meditación. Entonces, parecía algo serio y hasta hosco, pero no era más que la necesaria readaptación mientras trabajaba en su jardín, pelaba papas o remendaba la ropa.
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El prestigioso profesor se hizo anunciar con antelación haciendo saber que no disponía de mucho tiempo, pues tenía que regresar a sus tareas en la universidad.
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Cuando llegó, saludó al Maestro y, sin más preámbulos, le preguntó por el Zen. Nan-in le ofreció el té y se lo sirvió con toda la calma del mundo. Y aunque la taza del visitante ya estaba llena, el Maestro siguió vertiéndolo.
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El profesor vio que el té se derramaba y ya no pudo contenerse.
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- ¿Pero no se da cuenta de que está completamente llena? ¡Ya no cabe ni una gota más!
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- Al igual que esta taza, - respondió Nan-in sin perder la compostura, ni abandonar su amable sonrisa -, usted está lleno de sus opiniones. ¿Cómo podría mostrarle lo que es el camino del Zen, si primero no vacía su taza?
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Airado, el profesor se levantó y con una mera inclinación de cabeza se despidió sin decir palabra.
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Mientras el Maestro recogía los trozos de porcelana y limpiaba el suelo, un joven se acercó para ayudarle.
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- Maestro, ¡cuánta suficiencia! Qué difícil debe ser para los letrados comprender la sencillez del Zen.
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- No menos que para muchos jóvenes que llegan cargados de ambición y no se han esforzado por cultivar las disciplinas del estudio. Al menos, los estudiosos ya han hecho una parte del camino y tienen algo de lo que desprenderse.
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- ¿Entonces, Maestro, cuál es la actitud correcta?
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- No juzgar, y permanecer atento.
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Foto tomada de la Red.
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21 comentarios:

Geni dijo...

Es muy interesante tu historia debemos tener una mente abierta y vaciar nuestra taza y no pensar que lo sabemos todo.
Un besito querido amigo

Shanti dijo...

Completamente cierto mientras no nos vaciemos de conceptos, creencias, ideas y/o prejuicios no podremos ni tendremos capacidad para absorber nuevas y quizás mejores enseñanzas. Si no dejamos partir el pasado es poco lo que puede hacer el presente para tener nuestra atención.
Un abrazo inmenso =)

Adrisol dijo...

maravilloso, amigo!!!!!!

siempre aprendemos con estos cuentos...........gracias por compartir..

un abrazo

Hada Saltarina dijo...

Me gusta tu nuevo post. Un fuerte abrazo

Malena dijo...

Gracias Juan por compartir este cuento pues aprendes cosas sencillas que pones en práctica en tu vida y es que el zen no es complicado, es abrir los ojos del alma para poder comprender la sencillez de la vida..

Besos y rosas para tí, amigo mío.

Soñadora dijo...

"...no juzgar y permanecer atento."
Es una frase que vale la pena atesorar!
Besitos,

María Angélica dijo...

Que profunda y clara la enseñanza del Zen...
Ojalá pudiéramos aprender de él.
Un abrazo.

maracuyá dijo...

Profunda reflexión, Juan.
No juzgar...sería tan fácil, y tan bueno.
Vaciarse para escuchar y comprender, para dejar entrar al otro por un momento en nuestro interior.

Muchos besos

María dijo...

Todas las sabidurías Zen son profundas y muy humanas, como este cuento que nos narras, me gusta mucho leer todo sobre Zen, y es que no debemos juzgar nada ni a nadie, no somos quién para hacerlo.

Un beso.

Nerina Thomas dijo...

Lo conocía e igual me hizo feliz volverlo a leer.
un abrazo amigo!!

Soy la que soy dijo...

No juzgar¡¡¡¡¡

Qué gran quimera¡¡¡

Hace un tiempo que me prometí a mi misma no juzgar ... para no ser juzgada, pero parece ser que ahí no hay ley (qué paradoja).

A veces quisiera eso, estar vacía, comenzar de cero, beberme la vida y no atragantarme en el intento...

Preciosa enseñanza, que me llevo a las montañas en las alforjas de los recuerdos... para no olvidar.

Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Los perjuicios creo que son parte a vaciar no???

Saludos

CONRA dijo...

Hola Juan Antonio:
Me alegro leerte en esta admirable enseñanza de Nan-in.
He estado perdida intentando vaciar la taza, pero que difícil es llenarla correctamente.
Desde mi hermosa tierra, te envío un trozo de su primavera envuelta en un gran abrazo.
Buen fin de semana.

María dijo...

Feliz fin de semana, y brindemos con la taza de té del cuento zen.

Un beso, amigo mío.

haideé dijo...

El camino del medio... :)
Un cariñoso abrazo :)

Natacha dijo...

Genial, me ha encantado. Gracias.
Un beso, cielo.
Natacha.

María Angélica dijo...

Te dejo mis saludos y cariño.
Cuidate.

La Calderón dijo...

Hola mi muy querido Aprendiz de todo y Maestro de nada ¡El buen humor ante todo!
Juan, en primer lugar quiero agradecer tu visita a mi humilde morada, y ahora si, debo decirte que me ha parecido magnífico tu relato, pues deja mucha enseñanza; éstas son las cosas que enriquecen el espíritu. Muchas gracias por compartirlas.
Te envío un fuerte abrazo a la distancia, que no sé realmente si es: hasta tu lugar de origen, ó resides detras de la Cordillera de los Andes, en ambos lugares se debe estar muy bien; álgo había leído por ahí.
Susana............

AlmA :) dijo...

Ha sido un placer volver a leer el cuento... hace tiempo que leyendo a Bucay volvió a mí esa sencillez aplastante que tanto nos cuesta algunas o muchas veces...

estamos llenos de tantas cosas viejas que cuando es el momento del ahora... no disfrutamos de lo que significa...

gracias por compartir... por tus palabras aquí y allí... es grande... y emocionanate el camino...

un abrazo

T and S dijo...

Beautiful landscape shot. I like the natural framing of the leaves as well.

María Angélica dijo...

Mi querido amigo Juan :
Tienes un merecido premio después del poema HUELLAS.
Cariños.