lunes, 4 de abril de 2011

6 Consejos para cambiar un hábito malo por uno bueno


Los hábitos se incorporaron a nuestra vida a lo largo de nuestra existencia. Desde el principio vimos cómo actuaban nuestros familiares y amigos, sus enseñanzas, lo que observamos por Tv, etc. Unas veces los adquirimos consciente y otras veces inconscientemente, y se enquistaron en lo más profundo de nuestra mente.

Lo que sabemos es que los buenos hábitos nos pueden llevar al éxito en todos los órdenes de nuestra vida, por ejemplo, si tenemos un negocio y llevamos una contabilidad ordenada, tenemos más posibilidad de éxito que si gastamos descontroladamente. Lo mismo en la economía doméstica, nunca deben ser más altos los gastos que las entradas.



Lo mismo sucede si estamos continuamente protestando y llamando la atención a nuestros hijos, a nuestros empleados o tratamos descortésmente a nuestro cónyuge. Son malos hábitos que deterioran nuestras relaciones familiares, sociales o laborales. Si los cambiamos por otros buenos, si tratamos a nuestros hijos y empleados con amor y les hablamos con respeto, con cortesía, seguro que estaremos más felices y conseguiremos más que regañándolos. Y si somos amorosos con nuestro cónyuge, la relación de pareja mejorará ostensiblemente.

Los hábitos son como una cadena que nos tiene apresados por el cuello y difícilmente nos podemos deshacer de ellos. Ya decía Publio Siro: "La peor de las tiranías es la del hábito".





Y ante todo eso, ¿qué se puede hacer? Sustituir el hábito malo por uno bueno.


Para eso debemos:

1. Escribir el hábito bueno que queremos instaurar.

2. Tener un firme e inexcusable deseo de cambiarlo por otro bueno y creer firmemente que lo conseguiremos.

3. Visualizarnos con el hábito bueno, sintiendo internamente gozo y felicidad por el nuevo.

4. Leerlo cada día tres veces, por la mañana al levantarnos, por el medidodía y por la noche antes de ir a la cama, esta vez en voz alta.

5. Practicar ese hábito tanto como tengamos oportunidad. Si quiero cambiar el hábito de tratar a la gente con severidad a tratarlos con amor y con una sonrisa en nuestro corazón, hagámoslo cada vez que podamos.

6. Anotar nuestra experiencia al haberlo practicado y al finalizar el día analizarlo y evaluar si estuvo bien nuestra actuación o ver si podemos mejorar.

Al finalizar el mes el hábito bueno estará instalado en nuestra mente consciente y en la inconsciente, hasta tal punto que soñaremos realizándolos y sintiéndonos sumamente felices por haber hecho desaparecer el malo, sustituyéndolo por el bueno.

Aunque parezca muy pesado y trabajoso, si lo hacemos por el placer de vernos sin el mal hábito, al final será un pequeño precio por tan grande logro.

¿Te gustaría realizar una práctica? Escribe una lista de algunos hábitos que te qusieras cambiar. Luego elige uno y sigue los pasos indicados. Estoy seguro que tendrás éxito. Yo lo he hecho con varios y me ha dado resultado. Te animo a hacerlo.

3 comentarios:

Nacida en África dijo...

Mi querido Juan Antonio: Yo no los escribo pero cada noche me retiro a mis habitaciones y en silencio me pongo a meditar sobre el día que ha pasado. Los aciertor y los errores e intento analizar el por qué de ellos y siempre se llega a un propósito de corregir lo que no ha sido adecuado. Creo que a fuerza de repetirlo es cuando se crean los hábitos y debemos procurar que los positivos ganen a los negativos por nuestro bien y por el de los demás.

Me ha gustado tu escrito.

Brisas y besos.

Malena

P.D/ No se lo digas a nadie pero los amantes de mi post eran un faro y la mar. :)

Soñadora dijo...

Juan Antonio, acabo de leer juntos éste y el post anterior y me parece excelente tu iniciativa. Andamos por la vida arrastrando una serie de hábitos que ya forman parte de nuestra vida casi sin darnos cuenta, es bueno hacer una revisión de ellos para empezar a modificar algunos, gracias!
Besitos,

La Gata Coqueta dijo...

Como ya sabes estoy descansando unos días, lo que me ha prohibido el famoso tiempo pasar a felicitarte el fin de semana. Pero sí, hoy puedo disponer de un instante y al menos despedirte el domingo con la alegría que siempre llevo impresa en mi interior.

Deseando que inicies una semana donde se cobijen todas las ilusiones que ya tengas trazadas sin rendirte a hacerlas posibles.

Un beso te dejo acompañado de una leve sonrisa, que en mi se proyecta de armonía cuando te estoy escribiendo estas letras.

Marí